domingo, 12 de agosto de 2007

Derramar

Creciendo descubro el dolor, el color, los olores ,las tristezas, la plena alegría que marcan la señales de la vida. Millones de puertas tengo en el final del pasillo. Añoro aquellos años que vendrán con mayor sabiduría. Hoy mi deseo es poder desear. No existe aquel pequeño manual de amor, no existen las reglas de la vida. Angustia siento este otoño, esté agosto, nací en este mes y esta persona muere en este mes sabiendo que el próximo seré feliz. La costumbre mata la vida, la rutina congela y gasta el tiempo. Dulces abrazos de amor. Todos lloramos cuando decidimos cambiar. EL inconsciente es maldito a la hora de jugar. Maravillosos somos planeemos ser felices, con su dolor y alegría. Amemos la soledad que es nuestra única amiga fiel. Susurremos al corazón alegría cada mañana. Miremos a todos aquellos quienes nos aman y ámamelos dejando de lado todo pequeño prejuicio y que se nos impregne libertad al escuchar la palabra miedo y angustia. Esas palabras son buenas cuando uno las supera. Camino en el pasillo blanco llegando al final. Derrame todo dolor sosteniendo mis manos escuchando mi alma.

1 comentario:

A dijo...

Entre algunas oraciones florecen frases autónomas, que no son posesiones de tu cuerpo, ni del mío, ni del tiempo. Estan plagadas de esa autonomía que va más allá de la comprensión, la autonomía que tiene un estrella ante los ojos de un humano en alguna casa, de algún lugar.
Por momentos, se enmarca (energéticamente) en un discurso pólítico, pero no a la altura de nuestro políticos, si no de aquellos inexistentes que se recrean como super héroes en las películas de ficción animation.
Arrivederli.
Anra.
(te agregué a mi blog)

Seguidores