domingo, 16 de marzo de 2008

Eramos tú y yo, solamente nosotros sentados cara a cara. Solamente inundados de sangre. Recordé cuando llamaste a Rogelio y le mentiste diciendo que había muerto tu gato , cuando en realidad había muerto yo.
Esa noche era fría, la luz del velador titilaba. Mi cuerpo blanco congelo el agua y mis brazos flaácidos bordeaban la bañera.Me miraste fijo, nunca lo voy a olvidar,y me pediste piedad por tí. Nunca entendiste que mi lugar era junto a vos pero no en ese sitio. No en la tierra de los sueños oscuros. Mi vida estaba en la muerte y nuestro ser estaba sin ellos. LAs raices coloradas marcaban lo mucho que habia sufrido en mi lado desconocido.

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